¿Habías oído de la ‘ropa vieja’?

Este platillo con carne deshebrada en salsa, une sabores españoles y latinoamericanos

Ricardo Vélez  ·  3 mayo, 2024
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La gastronomía mexicana es una amalgama de tradiciones culinarias con influencias globales, como lo demuestra platillos como la ropa vieja.

Originaria de España, es una comida adoptada con entusiasmo en México y otros países hispanohablantes.

Ropa Vieja, un nombre que evoca curiosidad más que desconfianza, es un platillo de origen canario que ha cruzado océanos y fronteras para encontrar un lugar en las mesas mexicanas. 

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Este proceso de cocción lenta permite que la carne se ablande hasta el punto en que puede ser fácilmente desmenuzada, dando lugar a la apariencia deshilachada que da nombre al plato.

El origen de la ropa vieja se remonta a España, específicamente a las Islas Canarias, donde se desarrolló como una forma ingeniosa de reutilizar sobras de carne cocida. 

En su forma original, este plato era una comida de aprovechamiento, transformando las sobras en una preparación sabrosa y reconfortante. La carne deshilachada se salteaba con ajo, cebolla, pimientos y, en ocasiones, tomate, creando así una nueva versión del platillo original.

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Con el tiempo, viajó desde España a América Latina, donde se integró a la gastronomía local con adaptaciones regionales. 

En México, este platillo ha ganado popularidad como una opción reconfortante y sabrosa en la mesa, especialmente en hogares que aprecian las recetas tradicionales y la fusión de sabores.

Este platillo se sirve típicamente con acompañamientos como arroz blanco, frijoles negros y plátanos maduros fritos, creando así una combinación deliciosa y satisfactoria. 

Esta combinación de sabores y texturas hace que la ´ropa vieja‘ sea una opción ideal para una comida completa y llena de carácter.

A pesar de sus raíces españolas, este platillo ha encontrado un lugar especial en los corazones (y estómagos) de los mexicanos y otros pueblos latinoamericanos. 

Es un testimonio de cómo la cocina puede cruzar fronteras y adaptarse a nuevas tradiciones, manteniendo al mismo tiempo su esencia original y su sabor distintivo.

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