Con un menú diseñado para perros y una propuesta de brunch para sus dueños, Friloo Café redefine la experiencia de compartir un café en la Ciudad de México.
En una ciudad donde cada vez existen más espacios para convivir con mascotas, Friloo Café decidió ir un paso más allá. En lugar de ser una cafetería donde simplemente se permite la entrada de perros, este proyecto los convirtió en el eje de toda la experiencia. Aquí los lomitos tienen un menú propio, celebran cumpleaños, disfrutan postres elaborados especialmente para ellos y son tratados como los clientes principales, mientras sus familias comparten un desayuno o un café.
Ubicada en la alcaldía Gustavo A. Madero, la cafetería nació hace apenas un año gracias a Daiva Maciel y Claudia Arcadia, dos emprendedoras que encontraron en el café y el rescate animal la oportunidad de crear un concepto diferente. Lo que comenzó como una idea llena de incertidumbre terminó convirtiéndose en un negocio que hoy recibe visitantes de distintos puntos del Valle de México e incluso de otros países.
“Todo empezó porque Claudia quería abrir una cafetería. Yo tenía muchas dudas porque no sabíamos nada del tema, pero comenzamos a tomar cursos y poco a poco descubrimos que era un sueño que sí podíamos hacer realidad”, recuerda Daiva Maciel.
Un menú inspirado en los perros
La identidad de Friloo Café está presente desde el primer vistazo al menú. Los platillos reciben nombres inspirados en distintas razas o características caninas, pero no se trata únicamente de un juego creativo: cada preparación guarda relación con el nombre que lleva.
Así nacieron opciones como el “Mestizo”, unos molletes que representan la mezcla de sabores y tradiciones, o el “Dálmata”, una chapata de pepperoni cuyas rodajas recuerdan las manchas características de esa raza. Para las fundadoras, cada platillo debía tener una historia y reforzar la personalidad del concepto.
La propuesta gastronómica para los humanos se enfoca en un brunch ligero con desayunos, bagels, chapatas, bebidas calientes y frías, además de repostería artesanal. También incorporan opciones veganas, una oferta poco común en la zona donde se ubica la cafetería y que ha sido bien recibida tanto por clientes veganos como por quienes simplemente buscan probar algo diferente.
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Un menú creado especialmente para los lomitos
Si hay algo que distingue a Friloo Café es su cocina pensada para perros. Todo comenzó con unas galletas elaboradas de forma artesanal con harina de avena, plátano y crema de cacahuate, pero la oferta ha crecido conforme Claudia Arcadia se ha especializado en repostería canina mediante cursos enfocados en alimentación segura para mascotas.
Hoy los visitantes de cuatro patas pueden disfrutar helados, paletas, gelatinas, snacks deshidratados, pasteles de cumpleaños y el popular Pupilatte, una crema batida vegana y libre de lácteos elaborada con ingredientes aptos para perros.
“Todo está hecho con ingredientes naturales y formulado para que ellos puedan consumirlo con seguridad. Claudia se ha preparado mucho en repostería canina y seguimos aprendiendo nuevas recetas para ampliar el menú”, explica Daiva.
Más que pet friendly, un espacio “human friendly”
Aunque suele clasificarse como una cafetería pet friendly, las fundadoras prefieren definir el proyecto como human friendly. La diferencia, explican, radica en que el perro deja de ser un acompañante para convertirse en el verdadero protagonista de la visita.
“Muchas personas creen que pet friendly significa poner un plato con agua afuera. Nosotros queremos cambiar esa idea. Aquí el cliente principal es el perro y las personas vienen a acompañarlo”, comenta Daiva entre risas.
Esta filosofía también se refleja en las celebraciones de cumpleaños para mascotas, uno de los servicios más solicitados del establecimiento. La cafetería organiza festejos con pastel, decoración y espacios preparados para que cada lomito tenga una experiencia especial. Durante los fines de semana, las fechas suelen agotarse debido a la alta demanda.
Un proyecto que nació del rescate animal
Antes de emprender, Daiva Maciel y Claudia Arcadia ya compartían otra pasión: rescatar perros en situación de abandono. Esa labor continúa siendo parte de la esencia de Friloo Café, que colabora con asociaciones protectoras, promueve la adopción responsable y brinda difusión a casos de rescate.
Las emprendedoras aseguran que muchos de los perros que han ayudado llegaron directamente a la cafetería en busca de refugio. Hasta ahora han logrado rescatar y encontrar hogar para varios de ellos, además de mantener vínculos con organizaciones dedicadas al bienestar animal mediante campañas de donación y difusión.
Los planes de Friloo Café
Tras celebrar su primer aniversario, las fundadoras ya trabajan en nuevos proyectos para fortalecer la experiencia que ofrecen. Entre sus objetivos está ampliar el menú para perros con recetas inspiradas en comida internacional adaptada para mascotas, desarrollar más actividades temáticas y continuar consolidando una comunidad donde el café, la gastronomía y el amor por los animales convivan en un mismo lugar.
Con una propuesta que combina creatividad, cocina artesanal y compromiso con el bienestar animal, Friloo Café demuestra que una cafetería puede convertirse en mucho más que un sitio para tomar café: puede ser un espacio donde los perros también tienen un lugar en la mesa.
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