En Tlaxcala algo está pasando.
No es solo que lleguen más visitantes o que se hable más del estado: se siente, se percibe en las plazas con más vida, en nuevos espacios para hospedarse, en cocinas que recuperan recetas de origen y en comunidades que reciben al viajero con mayor confianza y orgullo.
Según datos del 4to Informe de Gobierno, Tlaxcala creció 403% en turismo extranjero y logró una derrama histórica de 3,947 mdp.
También logró más de 1.5 millones de visitantes, 25 nuevos hoteles y 10 premios nacionales e internacionales, además de tres récords que los posicionan como referente.

Un crecimiento que se vive, no solo se mide
En entrevista, Fabricio Mena Rodríguez, secretario de Turismo de Tlaxcala, explica que el auge turístico del estado no se trata únicamente de números, sino de impacto real en la experiencia del visitante y en la vida local.
“Queremos que Tlaxcala no solo se visite, sino que se viva”, afirma.
Ese crecimiento —que ha traído viajeros de otros países, más infraestructura y reconocimiento nacional— se traduce en mejores servicios, más opciones para recorrer el estado con calma y una oferta turística que mantiene su esencia.

Más turismo, más comunidad
El aumento en la llegada de visitantes ha significado empleos, oportunidades y nuevas historias para artesanos, cocineras tradicionales, guías y prestadores de servicios.
“Nuestros artesanos y chefs hoy tienen más espacios para mostrar lo que somos”, señala el secretario, destacando que el objetivo es crecer sin perder identidad.
La apertura de nuevos hoteles no busca masificar al destino, sino permitir que el viajero se quede más tiempo, explore los Pueblos Mágicos, las zonas arqueológicas y las áreas naturales, y regrese.
Para quien visita Tlaxcala, esto se traduce en comodidad; para la localidad, en desarrollo.
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Uno de los ejes centrales es la presencia de sus Pueblos Mágicos: Huamantla, Tlaxco e Ixtenco.
Cada uno —explicó— ofrece una mirada distinta a la riqueza del estado: monumentos históricos, tradiciones profundamente arraigadas, gastronomía regional y un trabajo artesanal que ha dado reconocimiento nacional e internacional.
Huamantla destaca por la elaboración de tapetes de aserrín y flores, expresión artística efímera que incluso ha obtenido premios por el tapete más grande del mundo.
En Ixtenco, el bordado tradicional y técnicas como el repenado se reflejan en prendas que hoy se valoran más allá de las fronteras locales. A ello se suma la tradición quesera, el uso de la manta en la cocina y la cerámica artesanal, elementos que conforman una identidad única.
El secretario subrayó la importancia de que artesanos y chefs tlaxcaltecas tengan espacios para mostrar su trabajo en ferias y encuentros nacionales, con el objetivo de que Tlaxcala no solo se visite, sino que se comprenda y se viva.
Reconocimientos que confirman el rumbo
Los premios y récords obtenidos en los últimos años funcionan como un respaldo a esta visión.
No son trofeos aislados, sino señales de que la apuesta por la cultura, la gastronomía y la naturaleza está dando resultados.
“Tlaxcala es tradición viva, no un escenario montado”, resume Mena Rodríguez.
Hoy, el estado se consolida como un referente turístico nacional donde el turismo suma: al viajero, que vive experiencias auténticas; a la comunidad, que se fortalece; y al territorio, que crece con respeto a sus raíces. Un destino que no presume cifras, sino momentos que valen la pena vivir.
“Tlaxcala es sabor de provincia, es tradición y es encuentro”, resumió el funcionario, al tiempo que extendió una invitación abierta a recorrer el estado.
Finalizó con una frase que condensa su identidad histórica y cultural: “Sin Tlaxcala no hay México”.
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Como periodista tengo la misión, parafraseando al intelectual español Julio Anguita, de perturbar, de agitar el cerebro, de mover las conciencias. Para lograr esos objetivos me aferro al abecedario como otros se aferran al escapulario.


